Lubina XXL: Brillo plateado

¿Ever dream de nuevo? no; esta vez no tenía en mente ninguna canción concreta, así que fui escuchando distintas canciones de mi lista. Cuando llego a la costa, hago un pequeño rodeo y paro el coche en mi rincón. Allí me dirijo hasta la orilla, contemplo, analizo y construyo en mi mente las distintas posibilidades intentando escuchar sobretodo su lenguaje, el lenguaje del mar. Vuelvo al coche con una corazonada, el movimiento del mar irá a más y puedo tener una buena oportunidad. Antes de volver a arrancar el coche, grabo mi vídeo de introducción. Después me dirijo al Zorros de Mar, escuchando la última canción. Navegar hasta un rincón tranquilo para empezar, dando tiempo al mar para que prepare el segundo punto donde pondré todo mi instinto para mi presa favorita, la lubina.

Ya en el agua, confirmo que el agua está transparente, así que los peces me verán fácilmente la mirada. Hago mi primer descenso, en medio de un montículo cubierto de posidónea y mirando a un arenal. Es el primer descenso de la jornada y no espero ver nada, pero me servirá para empezar a encontrar sensaciones. Antes de que me diese cuenta tenía una dorada enfilada para mi. ¿qué pijo es esto, un sueño? En una apnea que no supera los 30 segundos ya he hecho mi primera pieza, una dorada.

Aunque el regalo del inicio fue bien recibido, sabía que tenía que afinar mis sentidos, pues no iba a ser nada fácil lograr más capturas. Pasan los minutos, en un roqueo de poca profundidad encuentro un poco de pescado pero empiezo con el fallo a un sargo picudo. Luego en otro acecho logro capturar, esta vez si, un sargo picudo, la pesca a cota cero no es nada fácil, el pescado si cabe, está más en alerta y el más mínimo error y no te da ni opción de tiro. Más complicado si cabe estando el agua transparente. Insisto y sigo haciendo acechos, lo que me hace sentirme más integrado, mis sentidos afilados a cual más. Logro visualizar el primer brillo plateado, un acecho e intento su captura, logrando mi tercera pieza del día una Lubina.

La zona ha quedado bien explorada y poco más se puede hacer. Es hora de coger el Zorros de Mar, cambiar de zona y buscar otro rincón, pero esta vez no tranquilo, ahora estoy preparado y el mar también. Solo hay que aprovechar las circunstancias que tan difícilmente se dan. Espera tras espera permanecía la certeza que era el día. Al principio nada que ver, no aparecía ningún brillo ni sobra interesante, después empezaron a verse los brillos plateados que acababan en sendas capturas de lubinas. El pasador sigue sumando presas hasta llegar a las dos últimas esperas donde logro capturar dos lubinas ya de porte más que generoso. Se dieron las circunstancias, mis sentidos estaban afilados como hacía tiempo no estaban y se dio una jornada de pesca de Lubinas, para el recuerdo, y para el buche ;-).

 

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De vuelta con el Zorros de Mar, paro en una playa tranquila para inmortalizar con la cámara este día mágico. Dedicada esta pesca a Jaime, siendo pescador Submarino como fuistes y te vistes en batallas como la aquí narrada, espero que esa fortaleza te siga acompañando en esta nueva batalla de médicos 🙁 .

¿La canción última justo antes de embarcarme en esta aventura? Alpenglow 😉

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