Lubina en primera y última Apnea

De nuevo con las pilas cargadas de ilusión por ir a pescar y dejando de lado las malas sensaciones de falta de ritmo, apnea, reflejos, llego a mi destino. Una nueva jornada de pesca submarina. El día aparentaba que estaría bien para mi pesca favorita, la pesca de la lubina. Detengo el coche en la orilla del mar, contemplo el gris plomo del mar, haciendo juego con el grisáceo cielo. Fijo la vista en la orilla donde rompe la ola y observo como lleva posidónea en suspensión, por tanto el mar estaría con algo de mar de fondo y corriente. Decido donde probaré fortuna, tras varios meses sin tocar esta zona.Una ligera lluvia me acompaña, mientras me acomodo el neopreno. El aire reinante hace más intenso el frío y las ganas de verme ya en el gua moviéndome para ver si cojo algo de calor. La jornada la dedicaré en la búsqueda de lubinas, el día acompaña, aunque por las fechas que estamos, ya pasó la luna llena de Febrero y por tanto las lubinas ya han desovado. No obstante se que aún es tiempo de encontrarlas.
Hago la primera bajada, en una zona que no suelo ver ninguna pieza interesante, pero es algo que no me gusta aplazar en el tiempo, me gusta un primer descenso para eliminar las pequeñas bolsas de aire que se hayan podido quedar en el traje y como aquel que dice para ir abriendo pulmones. No llego hasta el fondo, sino que me posiciono antes de llegar a él, en busca de esas lubinas que vienen a veces a media agua. Sin muchas esperanzas hago una primera llamada y para mi sorpresa compruebo que hay un par de lubinas que hacen el quiebro antes de tiempo, el fusil no estaba mirando a su posición. Sin movimientos bruscos, voy corrigiendo la posición y vuelo a hacer una nueva llamada. Acto seguido las lubinas detienen su avance que las alejaba y girar hacia mi. Vienen directas, va a ser una entrada hasta la cocina. Aguanto hasta que muestra levemente su lateral y logro una primera lubina en la primera apnea.

¿ Qué mejor manera que empezar así? Lo malo de esta situación es que quieres que todas las bajadas sean así, y está claro que no. Así que es normal desmoralizarse cuando ves que van pasando las bajadas y sin tener opción de una nueva captura. Al cabo de un buen rato, encuentro un pulpo que está de caza, así que es una presa bien fácil, máxime estando fuera de la cueva. Desciendo y capturo el pulpo con la mano. Un poco más adelante en una nueva bajada, a un poco más de profundidad, en una espera, me entra una lubina por el lateral muy retrasado, lo que hace que la lubina se encuentre donde están mis aletas. Dudo por un momento mantener la posición por si sigue su marcha y me aparece por el otro lateral y decide cruzar por delante. Por el rabillo del ojo veo que no es esa su intención, así que me giro sobre mí mismo de tal manera que quedo bocarriba un poco sentado, logrando así que el fusil quede en dirección a mis aletas. Con un poco de acrobacia pero la segunda lubina acaba en el pasado. Sigo avanzando buscando agua más fuerte por si logro encontrarme alguna lubina a la espuma, pero solo logro la captura de un buen sargo.

Después de la captura del sargo, toca ir dirección al punto de salida. Pasa una hora aleteando, parando de vez en cuando para realizar alguna espera, pero sin lograr nada que merezca la pena su captura. Antes de salir a tierra intento una última bajada, una espera para probar la suerte y ver si aparece una buena lubina. En el momento de llegar al fondo tengo una buena sensación, me gusta este punto. Un banco de pesqueñas zarpas (salpas) delante de mi posición, más atrás por mi derecha aparecen un par de lubinotes, en plan pasota y sin intención de de aproximarse a mi. Aunque en este punto llevaba una buen fusil para un tiro lejano, lo llevaba cargado a baja potencia pues antes estuve mirando algunos boquetes y antes de este descenso no caí en cargar más las gomas. Se que estas lubinas van a seguir su camino. Decido un tiro lejano, que viene seguido de la carrera de la lubina y posterior aceleración del sedal. Poco a poco voy recuperando la pieza ya que fue un tiro bajo, y tras unos instantes de tensión logro tener a una buena lubina entre mis brazos.

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