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Retorno a aguas de Mazarrón

Ya llevo algunas semanas cambiando el rato de pesca, dejando de lado el fin de semana y buscando una tarde si es posible para ese momento de ir al mar. Así que este miércoles me planté en Mazarrón, tras una jornada laboral. Un inconveniente de este horario es lograr despejar la cabeza, después de una jornada laboral. En realidad desconectar durante el trayecto hacia la costa, tiene la llave del éxito de este tipo de salidas.

Decidí en esta ocasión ir a Mazarrón, una salida solitaria y en principio con previsión de aire, fue lo que me llevo a este rincón. Al llegar me desvié unos metros con el coche para observar el estado del mar y terminé de decidir cual iba a ser mi recorrido.
A mi buen amigo y compañero de agua Samu, que al estar en Madrid no puede disfrutar del agua tanto como quisiera, aprovecho para para enviarle alguna toma del agua. Siempre anda animándome, diciéndome que esta jornada caerá algo bueno, en esta ocasión me comenta que sacaré un “lila” (dentón), aunque le comento que el recorrido que haré no es para dentones, sino más bien para sacar un ranchito de pescado, con suerte, podré sacar algún mujol. Lo de suerte es en parte, pues los fines de semana previos, al estar de paseo con la familia siempre buscaba visualizar el agua, y había visto mujoles, concretamente algún galupe muy interesantes y en un número más interesante aún. En parte, algo me decía que tenía que probar este recorrido.
Según en qué zonas el agua parece quieta de más. Mientras hacía una foto al agua para mandársela a Samu, veo llegar un par de chicos y empiezan a cambiarse.

estado del mar
Estado del mar

Dado que el agua en este extremo estaba demasiada tranquila y la presencia de 2 pescadores submarinos que me llevaban ventaja a la hora de cambiarse, decido cambiar el orden del recorrido, saldría por otro extremo más movido. Después iría en el sentido de encontrarme con esta pareja, al llegar a su altura retrocedería para volver a llegar al punto de entrada para entonces hacer otro recorrido en sentido contrario. De esta manera ellos solo tendría un trayecto de unos 200-300 metros sin que hubiese pasado nadie, yo tendría un recorrido más amplio. Contaba con el hecho de ir solo, por tanto no me entretendría en charlar, me fui al extremo que había pensado, me cambié y fue al sitio donde poder llegar al agua. Cuando estaba subiendo un pequeño repecho, se me colocan un par de pescadores. Yo iba delante, pero uno de ellos, iba realmente cerca de mi, sentía su afán de echar delante. Vaya, esto es casi empezar a codazos me iba riendo mientras bajaba el repecho, yo aún en cabeza. Cuando llego a mi punto de entrada al agua observo, el porqué de ese afán de echar delante, era otro pescador submarino. Pero él aun no estaba cambiado, nos saludamos, tenemos una pequeña charla, y me lanza un claro cebo, vaya esto se pone interesante, deduzco, que quiere hacer el mismo recorrido que yo, así que como yo entraré antes al agua dejaré creer que pico en su cebo. Yo ya había trazado mi plan…

La estrategia

Yo partía desde el punto 1, dirección donde marca esa flecha, ya que el cebo que me había lanzado (un mero enorme ;-D ) me tenía que llevar en esa dirección, en realidad solo buceaba en superficie y observando cuando entraba al agua y se dirigía donde yo realmente quería iniciar el recorrido. En el instante 2, ya había verificado que había iniciado la marcha dirección de la flecha verde, el chico que me comentó lo del mero enorme. Hay que ver que generoso que me dejaba todo el mero para mi… así que simplemente era el momento de trazar una diagonal que me llevaría a estar ubicado delante de él, total los primeros metros partiendo desde el punto 1 son bastante flojillos. Llegados al instante 3, ya me encuentro delante de él y hago una primera inmersión para dejar salir el aire que quedaba dentro del traje, a parte de ir bajando el ritmo cardíaco, después del sprint en la diagonal.
En la siguiente bajada me sitúo a 6’5 metros de profundidad, hago una espera solo de tanteo, que es la primera de la jornada, un poquito de ruido y de pronto veo que algo me enfila. No puede ser. Es un dentón, no es como el que perdí la anterior semana en Cabo Tiñoso, pero esta oportunidad que me está brindando el mar no la voy a desaprovechar, entre otras cosas porque en esta zona no es habitual cruzarse con los lilas. Me entra muy fácil y consigo capturarlo. Cuando vuelvo a superficie estaba llegando a mi altura el chico y se me queda mirando como preguntándose si yo era el mismo que había visto meterse antes. Nos mantenemos unos minutos en paralelo, pero aproveché para entonces marcar un ritmo el cual aprendí pescando en el mar menor el año pasado, en 4 bajadas a un ritmo fuerte el chico retrocedió y se fue por donde vino, yo mientras ya había metido en cintura un galupe de los que me imaginaba que iba a encontrar. Podría ser un rato entretenido con esta especie que tanto me gusta y gratos recuerdos de jornadas en el pasado me traen.

denton
Denton

Ya tenía despejado el horizonte hasta que detectase a la pareja que me encontré por donde quería entrar inicialmente. Llegados al instante 4 diviso delante mío un pescador submarino, es el momento de retroceder, llegar hasta el punto 1 y entonces a partir de ahí hacer otro recorrido. Tenía en ese instante en cintura, el dentón y un par de galupes, y otro par que había fallado.
Ahora tocaba el recorrido entre el instante 5 y 6, pero en ese momento existía una corriente, contraria al viento de superficie, muy fuerte, pero esto hacía que hubiese movimiento extra de pescado. En una punta la corriente era bestial, mucha morralla por todos lados, sargos por el fondo, espetones al acecho detrás de la morralla, galupes correteando entre aguas… alguien da más. Así que en esa punta decido hacer una espera en superficie, agarrándome con la mano izquierda en la pared porque era imposible mantener la posición, tenía al alcance un par de espetones pero seguí esperando y por retaguardia me pasó un banco de galupes, así que esta vez ya si que me vino la imagen de una bandeja con patatas, tomate, galupe, en asado y acabó uno de ellos en la cintura, sin necesidad de tener que hacer ni golpe de riñón. Seguí avanzando un poco más por la zona y conseguí un rancho decente para una zona pelada como había definido esta zona, el bueno de Jaime, alias EL GENERAL

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Pasador: galupes y denton