Pesca submarina: Lubina con el frío del invierno

Hasta última hora del sábado no tenía claro donde ir, y que modalidad practicar. Una vez confirmado que iría solo, me declino por pesca submarina, pero sin definir un plan concreto, le comentó las posibilidades a Victoria, ya de antemano sabría que recomendaría la zona que a priori fuese más fácil y para reforzar esa opción, me recuerda el tiempo que hace que no pesco una lubina.

Ya en el paseo matutino de Koki, vaya horitas 05:30AM, me da la sensación que la cosa está que pela de frío. Al salir de Beniaján, mirada el termómetro y 1º, efectivamente hace un frío que pela. Hasta ahora habíamos rondado los 10º así que ahora de sopetón esto, pues no ilusionaba mucho. Al bajar del coche, oigo el rugir del mar, pero al asomarme lo veo bastante calmado para ese sonido. Para esta zona en concreto, no me gusta tan calmada pues con más movimiento algo se puede hacer.

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El mar en invierno

Nada más entrar al agua a los 5 minutos una red, más allá otra, cortando ambas paso de pescado por la zona, lo cual me va desanimando, y en menos de 1 hora ya andaba con bastante frío. No obstante como ya andaba en el agua no desisto, con algo de suerte se me podría cruzar alguna lubina. Efectivamente se me cruza una que no llega ni tamaño llavero, así que no queda otra que continuar.

Tras el avance, llego a una zona más movida de agua, no obstante inconscientemente me voy separando, supongo que al cuerpo no le apetece entrar en batalla por muy liviana que se antoje. Al final decido ponerme en plan comando y pasar a pescar a cota cero. En un par de minutos ya andaba encarándome un cabezón. LLega el momento clave pero me siento algo bloqueado, tengo ante mi una buena lubina pero temo fallar. Unas décimas de segundo más allá y logro apartar el bloqueo. Consigo alcanzarla fácilmente quedando en el hilo, se aleja hasta formar un buen lío con el hilo del carrete. Al echarle mano y sacarla del boquete que se había metido, compruebo su buen porte. Una lubina de las que ilusiona.

La jornada continúa avanzando ya sin ningún encuentro interesante, hasta que decido salir, tengo una buena pieza y me apetece esos minutos al sol imitando a los lagartos. Tras esta jornada me tocarán algunas porras más, pero que me quiten lo “bailaó”.

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