La bienvenida a los 39. Vientos de libertad

Pasó algún día desde la última salida de pesca, y ésta que corre por estas líneas ya era para dar la bienvenida a los 39 años. ¡Vientos de libertad!, sonaba en mi interior (Winds of freedom, album Anima by BrunuhVille), recomiendo pulsar al PLAY que tendréis embebido arriba de este párrafo y os podréis sumergir más cerca conmigo, en este relato de pesca. Al partir hacia el mar, sentía en mi interior, la liberación de la mente, preparada para aguantar un poco más antes de recibir la descarga de adrenalina al estar bajo el mar. Estaba convencido que desde el principio entraría no en un mar de agua salada, sino más bien en un mar de emociones. Viajaba con la seguridad que el cuerpo y mente sería una sola, una sola y diminuta gota de ese mar, pero viva, una gota y con sentimientos.

Una vez puesto el traje de neopreno, subo y bajo los obstáculos que me separan del mar. No siento el peso de la carga, no siento el vuelo rasante y amenazante de las gaviotas, tan solo se que el agua está ya demasiado cerca, y entro a ella en la mayor brevedad posible. Y ahí está la primera sensación. El agua está preciosa, con su dulce y elegante movimiento, con su tonalidad justa, con sus partículas en suspensión, con su propia vida. Realizo mi primera bajada, llego al fondo y me siento terriblemente cómodo, , que bueno es entrar al agua y estar con esta sensación desde el inicio. Ni siquiera, siento la presión de si salvaré la salida con un pez o no, tan solo se que hoy lo voy a disfrutar pues me siento simplemente esa gota que forma parte del mar libre, vivo, un mar de pura emoción. Al ascender a superficie se que no necesito en esta jornada esas primeras bajas para encontrar el punto de estado, que a veces cuesta encontralos o directamente no se encuentra.

En estos días, la técnica que más disfruto es la espera o algún acecho. Así pues es lo que empiezo a hacer en esta salida de pesca, y aunque al principio no aparecía ninguna pieza que mereciese un intento de captura, no decaigo en el desánimo y continúo. Tan solo por sentirme así de cómodo y en sintonía con el mar, me era válido. En la primera de las capturas, inicio un mini acecho para acabar en la frontera con unos bloques y la inmensidad de la arena. En primera instancia no hay nada, y convierto entonces la bajada en una espera, por si apareciese algo. En uno de los barridos horizontales, observo en el extremo izquierdo que aparece la silueta de un mujol, retrocedo mi posición de tal manera que mi cuerpo y cabeza quedase oculto por el bloque de mi izquierda, logrando con esta maniobra que no variase su trayectoria hasta estar frente a mi. En esta posición el pez ya si empieza a variar y a hacer continuos y breves quiebres que no es nada fácil cuadrar un disparo fácil. Al final me dejo llevar y la varilla logra su objetivo, logrando así, la primera captura, un mujol.

La segunda captura, fue en una espera, precedida de una clara señal. Estando en superficie recuperando, pasa delante de mi un banco despavorido de comezón, evidentemente algo ha provocado esa carrera y yo no he sido. Desciendo y me ubico un poco detrás a una piedra, esperando la entrada de algo más allá de ella,, queda un poco en mi zona izquierda. Nada más colocarme veo deslumbrar un pez, es una zarpa (salpa), viro entonces para ojear por mi zona derecha, la que está más al descubierto. Observo una pequeña vidria y un sargo real, que hace que me quede mirando por esta zona el tiempo justo para ver aparecer un poco más a la izquierda la entra frontal de un denton. Gira, y ya no seguirá entrando, así que es hora de intentar su captura, que aunque voy con el monogoma ENAS, se que está dentro de su alcance. Logro así la segunda captura, un denton.

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Siempre es un plus la captura de una especie apreciada como es el denton, aunque en esta ocasión me quedo con la sensación de haberme sentido tan bien en el agua. de la suerte de haberme cruzado con un par de peces y que el mar me permitiese su captura. Y bueno tal y como expreso en el vídeo por mi suerte, la suerte que el mar me ha ofrecido en esta salida, la suerte de recuperar las aletas y fusil que me dejé al salir a tierra, suerte que la vida me brinda.