El hoy es un regalo por eso se le llama presente

Empezaré el relato con una cita que me pasaron no hace mucho.

“El ayer es historia, el mañana es un misterio sin embargo el hoy es un regalo, por eso se llama presente”

El regalo es estar presente y hacer cosas. Las tardes ahora con el cambio horario se ha reducido a prácticamente nada, aún así, un par de horas justas de luz podía sacarle a la tarde después del trabajo. Leyendo las noticias las condiciones climatológicas recientes me habían puesto en alerta, se podía conjugar un poco la suerte y ser el día. Para la ocasión necesitaría algo corto y muy ligero, y de los 2 arpones operativos que tengo elijo el menor, un 60 de gomas flojuchas (o que yo estoy muy fuerte y me parecen flojas), quizás tenga que pescar al boquete y son ratoneras en esta zona y si el pescado está fuera, agua turbia y me bastará.

Conforme voy llegando a la zona, desde la carretera diviso a la lejos el mar, y se ve una franja marrón, tirando a rojo y más alla la línea azul, lo que me hace pensar que hoy es realmente el día propicio. Al echarme al agua, mi mente retrocede un par de años y aquella imagen de nada más meter la cara en el agua y verme rodeado por sargos y doradas y el fusil sin cargar. Así que justo en el momento que estoy haciendo la inclinación para dejarme caer en el agua ando ya cargado el arpón, y …

Me quedo completamente desbordado, esta vez de momento solo sargos, pero que CANTIDAD, me dejo caer al fondo y van apareciendo más y más, subo a tomar aire, a dejar la mente en blanco completamente hasta que decida salir del agua. Ningún pensamiento, tan solo estar en el agua y sentirme ya no solo pescador sino como parte del mismo mar, es el día.
En la siguiente bajada capturo el primer sargo, en la siguiente el segundo, en la otra el tercero, todo ello a la espera, bajando al fondo, moviéndome sigilosamente, esperando a la pieza, siendo selectivo de las que se ponen al alcance. No me molesto en ir mirando los boquetes, de momento con el pescado que hay fuera sobra para pescar. Antes de llegar a la zona de posibles encuentros con doradas, diviso una de ellas. Al instante, ya mi atención es total para ellas, y empiezan las primeras capturas de doradas, con la misma técnica, la espera. Al llevar el arpón de 60, el más corto que dispongo, las acciones, eran aun más intrigantes si cabe, esperando hasta lo último para que se acercase más y más para estar al alcance, un par de ellas se quedaron en el límite del disparo.Aun queda luz,pero he bajado en eficacia, por el frío, por la dificultad de moverme con el pescado en el pasador. Así pues decido poner fin a la pesca, desactivo el instinto, y tan solo disfruto de moverme y desplazarme por la superficie del mar hast ael punto de salida. En dicho punto ya había un grupo de gente esperando, era incapaz de hacerme una idea de mis capturas, unos sargos y unas doradas pero al dejar la mente tan en blanco ni idea, tan solo que llevaría una pesca apañaica. Al quitarme las aletas y ponerme de pie en la roca, caigo de espaldas al agua, no esperaba esa resistencia para salir del agua. Chapurreo un poco de ingles con la gente que me estaban pidiendo poder hacer unas fotos, preguntandome sobre especies, la técnica de pesca. les doy alguna explicación y me disculpo, les expreso que el frio… En agradecimiento dejo un par de piezas a unos currantes que andaban por allí que me ofrecieron incluso sus instalaciones con ducha de agua caliente; no obstante decido cambiarme sin comodidades. Antes de llegar a casa paso a dejar unas piezas para beneficencia, y en gratitud a esta acción me obsequian con una obra de piano del compositor Joseph Haydn, gracias Teo por la interpretación y posterior comentario de tan estupenda música.

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