Denton y dorada primaverales

Después de una racha de semanas continuas con vientos fuertes que tienen siempre componente Oeste,

paisaje del mar
Estado del mar

decido cambiar de zona habitual de pesca. Esta vez me alejo de mis rincones y busco un destino donde el lebeche no afecte tanto al mar. Al llegar me encuentro que a pesar de estar soplando fuerte el viente, el mar no está fuerte, y la visibilidad es excelente. Por fin toca una jornada de pesca relajada, sin tener que estar centrado en la lucha con el mar. Simplemente se tratará de meterse al agua y disfrutar dentro de ella. Posiblemente la jornada de pesca no reportará ninguna pieza o alguna que no sea una pieza excepcional. No son fechas para encontrar lubinas y esta zona es buena para ellas, así que las esperanzas de encontrar una pieza excepciona se reducen. Con suerte algún sargo o mújol y para de contar.

La jornada será de pesca submarina, y empiezo con el ritual de ponerse el traje de neopreno, sin prisas, ahora las tardes son más largas y me da tiempo de sobra. Tocará pasar frío, el agua no termina de calentar por las corrientes entrantes del atlántico.

Ya dentro del agua, confirmo que está fría así que empezaré directamente con la técnica de la espera antes de tener frío, ya que con él las apneas se reducen mucho. Después de las esperas pasaré a realizar acechos, que al ser una técnica con más movimiento me ayudará para luchar contra la bajada de temperatura del cuerpo y alargar un poco la jornada de pesca.

Me separo de la orilla, buscando aquel rincón que recordaba de otros tiempos que se dejaba ver algún pez decente. Me sorprende haber localizado rápidamente el lugar exacto y en la primera bajada realizada, me encuentro con una nube de sargos confiados. No me apresuro, no es mi objetivo nada más empezar capturar un sargo, así que sigo apostado en mi ubicación de la espera y aparecen las figuras inconfundibles de dentones. Vienen rápidos, como rayos, me centro en el que me viene de frente y más cercano a mi posición. Antes de llegar a mi altura gira y es el momento que intento su captura. el dentón da su arreón clásico, la varilla está bien ubicada y recupero rápidamente. Tengo entre mis manos la primera captura del día. Un dentón.

¿Qué mejor manera de empezar la jornada?, una primera bajada a 6 metros de profundidad, una simple apnea de 48 segundos y sin embargo una buena pieza que ya me alegra el día.

Continúo con la técnica de la espera en los sucesivos descensos, los dentones ya están desconfiados y solo logro avistarlos de lejos en dos ocasiones sin tener opción de una captura real.

Toca cambiar de tercio, el frío empieza a hacer que mis apneas sean más cortas y tampoco anima el poco pescado que se deja ver. Así pues, me acerco a la orilla y empiezo a hacer acechos entre las grandes piedras. Al principio solo se divisan pequeñas salpas y algún sargo pequeño, nada que me anime a intentar la captura de un pez. Logro divisar un sargo de buen tamaño, consiguiendo acercarme lo suficiente sin que salga huyendo lo que me permite intentar su captura, con la mala suerte que una vez estaba ya en la varilla se desgarra y se escapa. Fue un intento complicado, de arriba hacia abajo y tirando en el lomo. Un tiro bastante complicado.

Sin perder el ánimo, continuo con la misma técnica, en busca de algún nuevo sargo que me de opción. Logro divisar al cola de otro sargo,, empiezo el acercamiento sigiloso entre las piedras, avanzando con la mano izquierda con pequeños impulsos hacia delante. Al llegar supuestamente al lugar donde divise esa cola, me asomo muy lentamente por la otra cara de la piedra, veo al sargo, pero un poco a su derecha hay una buena dorada comiendo en la piedra. Está mirando hacia arriba, nos encontramos. No es un tiro fácil, de nuevo de arriba hacia abajo. Al verla tan confiada espero un poco para ver si en algún movimiento me deja su lateral para segurar su captura, no es así y ha hecho su quiebro veloz. Ahora está mirando hacia abajo dándome la cola. y empieza a nada hacia abajo, se va a perder y toca un intento aún más complicado, pero no queda otra. La varilla sale en su dirección y cuando vuelvo a visualizar la dorada la encuentro inmóvil y haciendo la torre. La captura está asegurada y logro la segunda pieza del día, una dorada. De nuevo una buena pieza en un día que no esperaba tanto.

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Tras esta última captura doy por finalizada la jornada. Dos piezas inesperadas y una buena inyección de moral.